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La divulgación de la ciencia a través de formas narrativas Aquiles Negrete Yankelevich

La divulgación de la ciencia a través de formas narrativas

Aquiles Negrete Yankelevich

Published
ISBN :
Paperback
146 pages
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 About the Book 

El doctor Aquiles Negrete Yankelevich, integrante del Sistema Nacional de Investigadores (SNI) y autor de diversos artículos de divulgación científica en libros, revistas nacionales e internacionales, indicó que el propósito de su libro LaMoreEl doctor Aquiles Negrete Yankelevich, integrante del Sistema Nacional de In­vestigadores (SNI) y autor de diversos artículos de divulgación científica en libros, revistas nacionales e internacionales, indicó que el propósito de su libro La divulgación de la ciencia a través de formas narrativas, co­edición de la Dirección General de Divulga­ción de la Ciencia (DGDC) y el Centro de Investigaciones Interdisciplinarias en Ciencias y Humanidades (CEIICH), es hacer énfasis en la importancia de explorar las posibilidades de la divulgación de la ciencia mediante for­mas narrativas. Particularmente el doctor Ne­grete Yankelevich compara dos formas de representación en que la ciencia puede ser transmitida: la paradigmática y la narrativa.En el apartado “La comunicación de la ciencia”, el autor sitúa la divulgación cientí­fica en el contexto de la ciencia, la tecnología y la sociedad contemporánea (CTS). En este capítulo analiza la relación de la ciencia con su público, la importancia de una sociedad alfabetizada en temas científicos, los modelos predominantes de comunicación de la cien­cia y la importancia de la divulgación cientí­fica a través de medios culturales que incluyen narrativa (televisión, radio, cine, novela, cuen­to, teatro, multimedios, etcétera).Dentro de “La educación básica de la ciencia”, el autor expone algunas recomen­daciones que provienen de la literatura sobre educación en ciencia y que versan sobre el conocimiento que se debe transmitir, los re­cursos que se deben emplear en el salón de clases, el método de enseñanza, así como el proceso de aprendizaje y comprensión, todos ellos necesarios para acercar la ciencia a los niños y jóvenes.En el capítulo “La narrativa en la divulga­ción de la ciencia en México”, presenta un breve inventario de obras narrativas que han incluido temas científicos como elemento central y autores mexicanos que han incur­sionado en la divulgación de la ciencia a través de cuentos, novelas, obras de teatro, historietas ilustradas o multimedios. En este apartado cita algunos trabajos en narrativa entre los que se encuentran obras de Bruno Estañol como La conjetura de Euler (2005), en donde se evoca la figura del matemático Leonard Euler a quien se debe, entre otras cosas, la noción de función matemática. Igual­mente la obra de Pedro Bosch Giral, quien es autor de La zeolita: una piedra que hierve (1988) y otras narrativas con contenido científico.Dentro de “Evaluación de la comunicación científica a través de narrativa y evidencia empírica”, el doctor Negrete Yankelevich presenta un método, de su creación, para medir la memoria del conocimiento aprendi­do por un grupo de personas a quienes se les ha presentado información científica en forma de narración, en comparación con otro grupo control al que se le presentan textos con in­formación científica factual o paradigmática- este método, al que se le denomina RIRC (por sus siglas en inglés de las palabras retell, identify, remember y contextualise), analiza cuatro tareas de memoria que reflejan dife­rentes niveles de comprensión: recuento, identificación, recuerdo y contextualización. El objetivo del método es evaluar la eficiencia para comunicar información científica de diferentes formatos de representación escrita utilizando la memoria y el aprendizaje como medidas de desempeño.Al comentar sobre La divulgación de la cien­cia a través de formas narrativas, Ana María Sánchez Mora, maestra en literatura comparada y coordinadora de la Colección “Divulgación para Divulgadores”, calificó la obra del doctor Negrete Yankelevich, como interesante en el ámbito de la interdisciplina- disciplina que marca una pauta, desde hace algunos años, para el análisis de la divulgación escrita. Esta última forma de divulgación está constituida por la unión de dos disciplinas (ciencia y narra­tiva) que por mucho tiempo han sido conside­radas como mundos separados.Además de ser ameno, afirmó Sánchez Mora, el autor hace un breve recuento de las obras actuales mexicanas que tienen corte científico literario. Habla de géneros, rescata autores, por lo que “el libro ha venido a lle­nar un espacio muy importante para los di­vulgadores”, resaltó.Por su parte, Pedro Bosch Giral, divulga­dor de la ciencia e investigador del Instituto de Investigaciones en Materiales (IIM) de la UNAM, señaló que La divulgación de la cien­cia a través de formas narrativas no es un libro de texto, ni una enciclopedia, ni un poemario, ni un formulario, sino es, en el sentido más noble del término, una obra sobre la divulga­ción científica. Expresó que el libro explica con sumo cuidado cómo armarse para salir a conquistar el público, en cierto sentido a la evangelización científica. “La obra presenta una visión sintética de un tema vasto y discutible, y actual como pocos en un país de iletrados- se trata de un libro excelente, legible y muy interesante”, expresó. El doctor Bosch Giral concluyó, citando al autor, que “es indispensable generar un discurso cotidiano que presente los avances de la ciencia” y parafraseando a Saramago: “hay que conseguir que la ciencia tenga el gusto que tiene el pan, no es para todas la horas, pero se echa en falta si no se tiene todos los días”, citó el coautor de El carbono: cuentos orientales.Negrete Yankelevich cerró la ronda de comentarios al mencionar que La divulgación de la ciencia a través de formas narrativas fue el producto de 10 años de trabajo y que en la promoción de la obra para ser publicada fue asistido por la maestra Ana María Sánchez.Mencionó que entre los comentarios que ha recibido con respecto a la obra, el más sorpren­dente es que algunos lectores han encontrado a la obra útil también como libro de texto, “aun cuando no fue escrito para ese fin”, aseguró.Finalmente, el autor señaló que el publi­car un libro “le hace a uno ganar muchos amigos pero, sorprendentemente, también enemigos. Un libro es un fetiche emocional, ya que puede producir una variedad de res­puestas en el público, algunas positivas otras negativas, lo cual puede ser visto como una forma de éxito, pues sugiere que el lector no permaneció indiferente frente al texto, terror último de todo escritor.”Pável Álvarez